Sobre la identidad en las nuevas prácticas políticas
Hace ya algún tiempo que venimos hablando de los modos en que las nuevas prácticas políticas evitan ofrecer flancos de anatemización. Uno de las claves, por ejemplo de OWS, el 15-M o la Primavera árabe, es evitar dar una identidad, razón por la cual las ciencias sociales -sin abdicar de sus prejuicios- no las reconocen como movimientos sociales. Como dice Amador Fernández Savater, hijo del filósofo Fernando Savater y activista del 15-M español, “…los políticos y los media presionan para que nos convirtamos en un “interlocutor válido” con sus propuestas, programas y alternativas. Una identidad ya no hace preguntas, sino que ocupa un lugar en el tablero (o aspira a ello). Se convierte en un factor previsible en los cálculos políticos y las relaciones de fuerzas.”[1]. Esta mecánica, sin embargo, no puede —y al parecer no quiere— evitar el conflicto, sólo diluyen la identidad diciendo “no tenemos jefes ni jerarquías, no obedecemos órdenes, sólo somos muchos que quieren otra cosa”.
[1] Publicado en “15-M: el poder de indefinir”. Entrevista a Amador Fernández-Savater realizada en el sitio Libro de notas. Diario de los mejores contenidos de la Red en español. http://librodenotas.com
F.P.
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