Sobre el "deseo" democrático del mundo árabe, a propósito de una nota de Badiou
En una nota aparecida en Le Monde, el 18 de febrero de 2011, el filósofo francés Alain Badiou desestima la importancia que tiene la democracia para el pueblo egipcio. “Es oscurantista decir “este movimiento [el egipcio] reclama democracia” (…) La palabra ‘democracia’ apenas es pronunciada en Egipto. Se escucha hablar de ‘un nuevo Egipto’, de ‘el verdadero pueblo Egipcio’, de una asamblea constituyente, de cambios radicales en la vida de todos los días, de posibilidades inauditas y previamente desconocidas.”
Por supuesto que la “resonancia revolucionaria” de lo ocurrido en Egipto, para Badiou es la revelación de un acontecimiento. Pero más allá de si es o no un acontecimiento, me parece muy interesante la posibilidad de analizar lo que ocurre en medio oriente como un reclamo con características propias. Quienes ven en la movida del mundo árabe sólo un deseo democrático irrefrenable, ponen a occidente una vez más como la medida de todas las cosas, como si nuestra democracia fuera el mejor sistema de gobierno del mundo, como si los árabes no pudieran tener otro. Del mismo modo (des)califican de populistas a las democracias latinoamericanas que se separan del modelo neoliberal europeo.
Link a la versión francesa en http://www.lemonde.fr: “Tunisie, Egypte: quand un vent d’est balaie l’arrogance de l’Occident”, o traducido al español en:
Link a la traducción argentina en http://lahipotesiscomunista.blogspot.com: Alain Badiou “El alcance universal de los levantamientos populares”
F.P.
La caída de Mubarak y la alegría de occidente. ¿Las democracias occidentales pueden pensar que lo que le ocurrió a Egipto no les puede pasar?
Hosni Mubarak se fue en el helicóptero. A pesar de la superioridad militar y policial, Mubarak no pudo desgastar ni contrarrestar el poder de millones de personas pidiendo su renuncia en las calles de Egipto, tampoco sirvieron los apagones tecnológicos para someter una comunicación que todo el tiempo se le iba de madre, y después de 17 días de conflicto renunció dejándole el “gobierno” a Alto Consejo de las Fuerzas Armadas egipcias. En la región proliferan las manifestaciones callejeras pidiendo la misma suerte que corrieron Ben Ali en Túnez y Hosni Mubaraken Egipto para los dictadores que conducen los regímenes autocráticos, lo cual ha obligado a los diferentes gobiernos, más allá de su figura institucional, a revisar seriamente sus estrategias de gobierno. Yemen, Argelia, Siria, Mauritania, Jordania, Libia, Palestina y Arabia Saudita, por nombrar sólo algunos, están en esa situación.
Occidente
Occidente festeja, pero no se da cuenta de lo que está en juego. No se da cuenta de que lo que está en juego es la raíz misma de la cultura secular, incluso más esencialmente de lo que en su momento lo estuvieron las teocracias medievales. Por eso Europa se equivoca cuando ve en los conflictos de Medio Oriente sólo una consecuencia de los regímenes autocráticos y no un espejo en el que podría ver un reflejo de su propia suerte. Así como las universidades no deberían dejar de ver en la crisis de los diarios los efectos –en todo caso veloces– de una impronta cultural que terminará por relevarla de su sitial, del mismo modo las democracias occidentales no deberían suponer que están a salvo de la hecatombe porque son regímenes “republicanos y representativos”, porque no es un sistema de gobierno lo que está en juego sino un cambio –esta vez sí– radical. ¿O no es, acaso, el helicóptero de Mubarak, un dictador árabe, parangonable a los resultados que cosechó el liberalismo en Argentina con el gobierno de De la Rúa?
F.P.
Entrevista a Richard Stallman en Buenos Aires
“Sí, las empresas cuyo interés es el control de la información siempre buscan maneras de tener más poder, este es uno de los modos. Hay que pelear contra eso, no hay relación directa entre el mundo digital y la democracia, hay que hacerla.”
Richard Stallman a La Nación
F.M