¿Cuáles son las consecuencias offline del intento de controlar internet?
Tras el cierre de Megaupload, el bloggero Santiago Bilinkis: dijo “La lucha para evitar el atropello de las libertades será difícil y desigual. Pero hay una buena noticia: no hay ley que pueda de manera efectiva y sostenida detener el avance de la tecnología. Y será nuestro ingenio, aprovechando las posibilidades que Internet misma ofrece, el que nos brinde herramientas ideales para resistir” (de la nota “Internet en estado de sitio” de Mariano Blejman en el Página/12 de hoy).
Esto se complementa con las palabras del artista Rosarino Fabrizio Caiazza: “Internet no cambió nuestra manera de ver y entender el mundo. Internet ES nuestra manera de ver y entender el mundo, nuestro modo de consumir y relacionarnos, aún con los sitios de descarga cancelados, aún con las computadoras apagadas” (de la nota “Filosofías del download” de Rafael Cippolini, en la Revista Ñ del sábado 4 de febrero de 2012)
Es decir, si la tecnología es un bólido arrojado hacia el futuro sin ninguna posibilidades de detenerlo (por razones que van desde lo comercial y lo industrial en adelante); si Internet no es una prótesis tecnológica sino que pasó a ser la consecuencisa de un lógica de funcionamiento que se trasladó al mundo offline; ¿no es lógico pensar -como más o menos venimos diciendo en este blog- que esa nueva lógica de funcionamiento comience a demandar instutuciones y políticas acordes a esa cosmovisión? ¿Cuál es la actitud que van a tomar las instituciones frente a esta demanda? ¿La concreción de esas nuevas condiciones, dependen de las instituciones que se sienten interpeladas o es un devenir inexorable que -si no responden- se las llevará puestas? Y la pregunta del millón: ¿cuáles serán los costos de esa resistencia y -si no hay un sujeto fácilmente aprehensible- quiénes serán los mayores damnificados? En el siglo XVIII con la burguesía y en los siglos XIX y XX con los movimientos obreros y los partidos políticos populares, había un chivo expiatorio, había a quién demonizar y reprimir, ¿hoy se puede decir que se detiene “el mal” demonizando, encarcelando o reprimiendo a Kim Dotcom Schmitz?
F.P.
El debate sobre el control de internet en el G8
En la apertura del debate sobre el futuro de la web que se dio en contexto del G8, el presidente Nicolas Sarkozy elogió a Internet como el espacio de la tercera gran revolución (luego de Colón y Galileo) pero poco después dijo que no había que olvidar que los gobiernos eran “los únicos depositarios legítimos de la voluntad popular”. La respuesta se la dio Lawrence Lessig, el creador de las licencias Creative Commons, que permiten “legalmente” a los artistas compartir sus obras a través de Internet, quien le hizo saber a los líderes del mundo que la arquitectura de Internet ha cambiado las reglas del juego. La producción de riqueza, la distribución del conocimiento, la idea de transparencia gubernamental son ya demasiado fuertes como para ser “desarmadas”.
En el debate de estas dos posiciones y en el modo en que se resuelva, se juega mucho del futuro común. Más aún: este debate abre el juego de nuevas estrategias políticas que de aquí en más veremos desplegar.
Compartimos la muy buena nota de Mariano Blejman publicada en Página/12 sobre este debate.
F.P.
Los líderes del G8 rciben a los líderes de internet
El 26 de mayo pasado, en el pituco balneario francés de Deauville, se inició la cumbre del G8, conformada por los ocho líderes de los países más industrailizados del mundo: Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Rusia) a los que se suman Brasil, China, India, Corea del Sur y Suecia. Sólo hubo cuatro personas invitadas, esto es, con posibilidades de hablar frente a los presidentes: los líderes de Túnez y Egipto, para hablar de la primavera árabe, más Mark Zuckerberg de Facebook, y Eric Schmidt de Google (entendemos que también fueron invitados Jeff Besos, artífice de Amazon, el creador de Wikipedia, Jimmy Wales. También destacan los nombres de españoles como Julio Alonso, fundador y director de Weblogs SL, Juan Luis Cebrián, Fundador del diario El País y consejero delegado del Grupo PRISA, y Martín Varsavsky, fundador de Viatel, Ya.com, Jazztel y Fon. Pero ninguno de ellos con la posibilidad de dirigirse a los líderes como lo hizo Zuckerberg, suponemos con un discurso medianamente consensuado). Esta invitación desmuestra el poder adquirido por las redes sociales e internet (demostrado en las revueltas del mundo árabe y recientemente en España con 15-M), tanto como para invitarlos a conversar en la cumbre.
Se sabe que “la Red de redes se han convertido en un espacio público de primer orden y un creciente motor de la economía mundial del siglo XXI” a partir de lo cual el G8 quiso conversar con sus principales dirigentes para estudiar el modo de controlarla. La propiedad intelectual, la persecución de actividades delictivas como la pederastia y la fiscalidad digital, son la excusa, pero lo que en verdad está en discusión es la necesidad que tienen los gobiernos líderes para “poner controles que limiten la libertad”. Mark Zuckerberg, de quien se podría pensar que por su poder tiene un pie en cada lado de la línea, dijo que “la tecnología se moverá mas rápido que los gobiernos” y advirtió sobre los riesgos de querer controlar la red de redes, manifestando su disconformidad sobre la forma en que los gobiernos pretenden manejar la internet en cada país. Esta noticia, a pesar de la trascendencia que tiene, no fue demasiado difundida, o fue mal difundida, como el diario El mundo, que dijo que Facebook y Google habían ido a rendir cuentas
Compartimos con la noticia tal cual la presentó la cadena BBC.
F.P.
Chris Anderson: La web ha muerto
Con el nombre “La guerra invisible”, Página/12 publicó en su suplemento Radar una entrevista a Chris Anderson, el editor de la revista Wired, la revista de mayor influencia en el mundo de los negocios y las tecnologías de la actualidad, con una tirada en papel que supera los 800 mil ejemplares. Anderson es el autor de dos títulos que lo subieron al podium de los gurúes: The long tail y Free. En el primero -explica el hábil entrevistador Mariano Blejman- aseguraba que la economía estaba cambiando de manos: mientras antes unas pocas empresas concentraban sus ganancias en pocos productos, gracias a Internet el mercado estará dominado por millones de nuevos nichos. En Free, en tanto, Anderson desarrolla el concepto de que Internet produjo una nueva forma de hacer negocios basada en el costo cero, como los servicios de Google.
En esta nota fundamental queda claro por qué para Anderson y para muchos como él Internet debería permanecer “abierta”, pues el riesgo de que la web se use cada vez menos -contra los servicios cerrados de, por ejemplo, los celulares- podría dar inicio a la monopolización de Internet. Para debatir. Imperdible…
F.P.
Internet, juventud y política
Internet, la juventud y la política siguen dando que hablar. En este caso una interesante nota de José Natanson, que vuelve al redil, pero esta vez más enfocado en las derivaciones políticas de intertet. Muy recomendable. Se sigue, sin embargo, analizando y teorizando sobre los efectos, es decir, sobre las anécdotas de una dimensión política a la que no se le realiza un fundamento social, político y generacional histórico, que encuentra en las nuevas tecnologías la posibilidad de expresarse. Aquí va. Abajo el link:
Internet, juventud y política en tiempos de Kirchner
Los avances de la técnica condicionan la política. La política de masas, por ejemplo, es resultado del acelerado proceso de urbanización de entreguerras, las presiones por la ampliación de los derechos sociales y la masificación de los partidos, pero también de los grandes progresos producidos en las primeras décadas del siglo XX, bajo el impulso del cine, en la tecnología del altavoz, sin cuya ayuda los discursos de Mussolini o Perón nunca hubieran llegado a sus destinatarios. El altavoz es la base técnica de lo que Daniel López Gómez (Tecnopolítica del sonido) define como “tecnologías sonoras de convicción”, aquellas que operan produciendo masa, esto es, sujetos colectivos organizados, con límites internos y externos claros, que componen un colectivo capaz de escuchar al líder y proyectar sus fuerzas hacia un único fin. La mejor analogía es la del director de orquesta, que no sólo llega al oído sino que incluso controla los cuerpos de quienes escuchan: por eso la gente tose, se mueve y se despereza en los intervalos.
Pregunta
¿Cómo está afectando el boom de las nuevas tecnologías a la política? ¿Cuál es la influencia real de Internet y sus mil derivaciones –las páginas y los blogs, los foros virtuales, las redes sociales tipo Facebook o Twitter–? ¿Y qué pasa con todo esto en la Argentina de hoy?
Nuevos jóvenes
Vivimos en lo que Manuel Castells define como “sociedad red”, en la que cada vez más cosas –desde las instituciones de la Unión Europea y los flujos financieros globales al tráfico de drogas– funcionan bajo esa forma. En este nuevo contexto, que es global pero que asume características propias en cada país, las nuevas tecnologías están redefiniendo a los sujetos, en particular a los jóvenes, que nacieron en ellas y se mueven por allí como pez en el agua.
Cito desordenadamente algunas de las características compiladas por Sergio Balardini en Impacto y transformaciones de la cultura escolar ante la inclusión de las nuevas tecnologías (Flacso). Los jóvenes, señala Balardini, viven el ciberespacio con comodidad, como si estuvieran en su casa, lo que ha generado un fenómeno inédito: por primera vez en la historia saben cosas que sus padres, a menudo tecnofóbicos, directamente ignoran (les enseñan, por ejemplo, a usar la computadora).
Pero además desarrollan nuevas habilidades, como la capacidad de procesar mucha información de manera rápida (en esto los videojuegos, tan injustamente denostados, son una gran escuela) o de moverse en lenguajes no lineales: el mundo de los hipertextos supone el corte con la secuencialidad serial y la apertura de varios rumbos diferentes, lo que implica una dilución de las jerarquías de lectura clásicas (centro-margen) en pos de direcciones múltiples. Se construyen así discursos más horizontales a partir de diversos retazos, en los que el texto muchas veces funciona como auxiliar, como si sirviera para esclarecer algo que ha sido experimentado primero como imagen.
Hay más información (demasiada, como en la canción de The Police: “Too much information/ running through my brain/ Too much information/ driving me insane”); la clave ya no es su acceso sino la capacidad de jerarquizarla y ordenarla, es decir el filtro. Además, el ciberespacio crea una sensación de proximidad espacio-temporal, como si las clásicas categorías se achicaran, y abre la posibilidad de realizar varias actividades a la vez: hablar por teléfono, mirar la tele, chatear y comer una manzana. Como señala Balardini, la vieja frase de los padres, que por algún motivo Serrat no incluyó en su insoportable canción sobre los hijos, pierde sentido: “No estás prestando atención” ya no significa absolutamente nada.
Brecha digital
Según los últimos datos, la banda ancha llega en Argentina al 40 por ciento de los domicilios, y el acceso de los jóvenes –en sus casas o locutorios– es casi total. Esto significa que la brecha digital no es tal, o al menos no se ha convertido en la fosa que muchos temían a principios de los ’90. Internet se ha democratizado, por los avances tecnológicos pero también –atención anticapitalistas– por el mercado: la superación permanente de la industria del hardware, impulsada por el tecno-snobismo de la clase media, empuja a la baja del precio de las máquinas usadas, fácilmente reciclables para los locutorios o cibercafés de los barrios populares.
Este problema es reemplazado por otro: la calidad en la navegación. Ahora lo crucial no es estar conectado o no. Prácticamente todos los jóvenes lo están, aunque la distancia aumenta entre los adultos, donde sí pesan las diferencias de clase. Ahora lo central es cómo y para qué se usa la red: los jóvenes de clase media –que cuentan con PC en casa, banda ancha, un ambiente cómodo, etc.– tienen más opciones de navegación: participan en comunidades virtuales, crean páginas y blogs, bajan video y música sin que nadie los apure. Las investigaciones revelan que los jóvenes de los sectores populares, que se conectan de manera más precaria, tienen menos posibilidades de interactividad. El Plan Conectar Igualdad puede ser clave para enfrentar estas diferencias.
Algunos impactos políticos
La expansión de las nuevas tecnologías está modificando la política y redefiniendo la democracia. ¿Cómo? Señalemos, antes que nada, dos efectos fácilmente identificables. El primero es tecnocrático: la red permite mejoras de eficiencia y tiempo y abre nuevas oportunidades de gestión, como la posibilidad de hacer trámites en línea, elevar reclamos puntuales a las autoridades e incluso crea instancias –por cierto muy limitadas– de autocontrol comunitario, como el programa lanzado por el gobierno porteño para que los vecinos denuncien con fotos a los infractores.
El segundo efecto son las movilizaciones espontáneas en momentos de crisis. Tras los atentados en España del 11 de marzo de 2004, el gobierno del Partido Popular se apuró a responsabilizar a la ETA, consciente del posible impacto electoral de la noticia en las elecciones que se realizarían tres días después. A las pocas horas, sin embargo, comenzó a circular la versión de que los ataques habían sido cometidos por terroristas islámicos (el gobierno de Aznar había enviado tropas a Medio Oriente). Miles de manifestantes, reunidos espontáneamente mediante cadenas de mensajes de texto y mails, marcharon a la sede del PP para protestar por la versión oficial, que tuvo que ser desmentida y terminó costándole a Rajoy las elecciones.
Otro caso de movilizaciones espontáneas convocadas mediante SMS y mails fue el de Honduras, donde los partidarios de Mel Zelaya organizaron varias manifestaciones en defensa del presidente depuesto. En ambos casos, las nuevas tecnologías contribuyeron a romper el cerco desinformativo.
Pero más allá de las nuevas posibilidades de gestión y convocatoria espontánea, no resulta sencillo analizar los efectos de las nuevas tecnologías en la política. ¿Permitirán acaso acercanos a la utopía de la democracia directa?
En una primera mirada, daría la sensación de que la red puede encoger inmensos territorios hasta convertirlos en pequeñas aldeas suizas y, al hacerlo, concretar el sueño de la decisión colectiva e instantánea de todos los ciudadanos. Pero conviene andar con cuidado. Como sostiene Gilberto Dupas (Nueva Sociedad Nº 196), el bien común, fin último de cualquier democracia, no es nunca la simple suma de los puntos de vista individuales. La democracia exige procesos de deliberación que llevan cierto tiempo y que requieren un desplazamiento de los individuos del espacio privado al espacio público, donde se reconocen libres e iguales y se convierten en ciudadanos. Las nuevas tecnologías pueden ayudar a conectar pero también aislar, reforzar la dispersión. O pueden conectar al individuo social y culturalmente, pero no políticamente. La idea de la plaza publica a un click de distancia es una pavada.
Argentina
El nuevo protagonismo de los jóvenes se nota en las tomas de los colegios y la marcha por la Noche de los Lápices, y por supuesto en el acto en el Luna Park. ¿Emerge una nueva militancia? En notas anteriores señalamos la dificultad del Gobierno para dar cuenta de este fenómeno y profundizarlo mediante políticas específicamente orientadas a la juventud (desde planes de primer empleo hasta programas para enfrentar el drama del embarazo adolescente).
También resulta interesante invertir los términos del razonamiento: los jóvenes de hoy, socializados en las nuevas tecnologías y portadores de las características señaladas al comienzo de esta nota, ¿qué le aportan al kirchnerismo? Alguien diría: ahí está el acto en el Luna Park. Fue impactante, por cierto, por su masividad y su entusiasmo, aunque también es verdad que Hugo Moyano puede hacer uno igual, o más masivo, en dos o tres días. Otro caso interesante es el de la liga de blogueros nac & pop: contracara de Carta Abierta, en cuyas asambleas prevalecen los sesentones setentistas, los blogueros discuten la coyuntura con inteligencia y frescura. La ausencia de militancia virtual de otros partidos confirma que es necesario “algo de política” para sostener este tipo de esfuerzos. ¿O alguien ha visto un blog que defienda las ideas de De Narváez?
Pero no se trata de plantear la militancia clásica versus la militancia virtual (ambas se retroalimentan y los protagonistas probablemente se superpongan), sino de buscar pistas acerca del lugar de la juventud en tiempos de Kirchner. Si en los ’70 la JP radicalizó al movimiento, condicionó al líder y hasta pensó en disputarle la conducción (hasta que fue expulsada de la plaza); si en los ’80 la Coordinadora aggiornó un partido de viejos y lo conectó con las masas universitarias, la pregunta que cabe formularse hoy es por el rol histórico de la juventud. En suma, ¿qué es lo nuevo que le aporta la juventud kirchnerista al kirchnerismo?
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-153825-2010-09-26.html
F.P.
Internet y gratuidad
El sábado pasado, la Revista Ñ publicó una nota de Julián Villanueva en la que se plantea los problemas que acarreó la gratuidad en la red. Lo que el mercado utilizó para capturar clientes, los nativos digitales lo utilizaron como parte de la cultura colaborativa, que tiene otra lógica completamente diferente a la del mercado, no sólo en relación a la gratuidad, también respecto de los derechos de autor y la plusvalía. “Competir en lo gratis es tremendamente difícil” dice el autor de la nota al borde del colapso nervioso. “Google no tiene el éxito que tiene por casualidad. Han trabajado para ser exitosos. Ahora podemos escandalizarnos del poder que han alcanzado, pero es evidente que los demás han cometido un pecado de omisión. Hay contenido de calidad que es gratis. Pero hay otros sectores en los que calidad y gratuidad están reñidos. ¿Estamos hoy preparados para lo ‘casi gratis’ pero ‘no enteramente gratis’?”
Más adelante, dice: “Apple, con iTunes y su App store está demostrando que muchos usuarios están dispuestos a convertirse en clientes. Este año The New York Times empezará a cobrar por ciertos contenidos. Sus directivos tiemblan de miedo”. Está bien que tiemblen de miedo, no porque no deban cobrar, de hecho es lógico que alguien que quiera llevar adelante una investigación como la Watergate, debería cobrar, pero sí es necesario que revisen no sólo su modelo de negocios, también su rol en una época que ha puesto las herramientas que antes estaban en poder de unos pocos, ahora están en manos de muchos y cada vez más.
Compartimos el link con nuestros lectores.
F.P.
Sobre la neutralidad de internet
Entrevista a Derrick de Kerckhove. El sociólogo belga, discípulo de Marshall McLuhan, sostiene que la Web distribuye poder entre los ciudadanos y que “el pensamiento tiene cada vez más efecto sobre la realidad”. “Vamos a estar online, incluso, rezando juntos”, afirma.
En esta entrevista a de Kerckhove realizada por el amigo Horacio Bilbao, como en otras que se pueden leer online, se puede ver el modo en que este sociólogo ve la construcción -no sólo futura, sino actual- del sujeto psíquico de la era digital. Para tener en cuenta.
F.P.
Internet no aísla ni aliena
Esta mañana apareció en Página/12 una muy buena nota de Carlos Eduardo Cortés, Gerente de Radio Nederland Training Centre - América latina, quitándole el pánico a la paranoia. Una recueperación inteligente de Manuel Castells y su ya remanido, pero no por ello menos válido: “Internet no aísla ni aliena, sino que incrementa la sociabilidad y la actividad de las personas en todas las dimensiones de la vida”.
F.P.