La versión griega de lo que ocurre en España. Jóvenes en busca de una vida más acorde a la que desean. Los estados no satisfacen sus expectativas. Es una foto que pudríamos ver durante la década del sesenta repetida por miles y en escenarios bien diversos. Pero el mundo es otro, porque ya no es el capitalismo el amenazado, es una cosmovisión, un modo de estar en el mundo. Y la cultura hegemónica aún no encuentra respuesta para esta avanzada generacional.
F.P.
Los indignados son todos jóvenes. Esta generación quiere otro mundo y están decididos a producirlo, ¿qué fuerza de control está en condiciones de pararlo? ¿Con qué se los va a detener, con armas, con represión, con campañas mediáticas? Estos jóvenes son más que españoles, son una generación cuya res-pública es el mundo.
F.P.
Rossana Reguillo y el ejército de los desesperanzados
En el día de hoy, la Revista Ñ publicó un muy interesante reportaje a la antropóloga mexicana Rossana Reguilla, autora de “Estrategias del desencanto. Emergencias de culturas juveniles”. El reportaje, a cargo de Héctor Pavón, tal cual es su sana costumbre, es excelente. Este encuentro con Rossana Reguillo fue de lo más saludable, pero el hecho de ser a través del errático formato de una entrevista, impone que se la profundice con una lectura atenta de sus trabajos de largo aliento, en el que parece haber dejado las marcas de sus trasegadas investigaciones, no obstante eso y a pesar de tener grandes coincidencias, también debo confesar que me alejan de sus ideas algunas interpretaciones suyas, como cuando habla de los jóvenes como un “ejército de desesperanzados” o cuando entiende que los jóvenes, hartos de las vacuas retóricas están dando “un peligroso giro hacia un cierto autoritarismo”. Son afirmaciones que en principio no podemos negar, sin embargo parecen variantes más propias de sectores y/o regiones que hacen opciones de la desesperanza y el autoritarismo por su condición de postergados, antes que ser un rasgo de los jóvenes en general, me refiero a los que se agrupa -o mal llama- como “Generación Y”. Hasta ella parece contradecirse en esas sospechas, pero me reservo la posibilidad de leerla más en profundidad y hasta discutirlo personalmente con ella.
F.P.