Arbitro!… Cambio.

Somos protagonistas de un recambio generacional. Con una diferencia respecto de otras tantas: quienes llegan no se acoplan a la vida social con la rebeldía que desde siempre manifestaron los jóvenes respecto de los viejos, dando lugar a muchas de las revoluciones políticas, culturales y estéticas que conocemos. Los nativos digitales (tal el nombre de los jóvenes que comienzan a pedir pista), no critican, no se desobedecen, avanzan con otros criterios. Para ellos, la era digital es el entorno en el que han crecido, no tienen ninguna anomalía, por lo tanto están por encima de las controversias en las que abundan los que tienen más de treinta años, que son quienes hoy gobiernan el mundo. Los nativos digitales se mueven con solvencia donde los mayores se sienten impotentes. Su saber práctico los posiciona en el mundo con una fortaleza y una sensación de independencia completamente inusual. Sienten que en muchos sentidos están por encima de sus mayores; y de hecho, sobran los casos en que han alfabetizado tecnológicamente a sus padres y docentes, con todo lo que eso implica, porque convengamos que es una sensación fuerte: no hay muchos antecedentes en la historia donde el alumno pase a enseñarle al maestro en forma tan prematura. Sin embargo no dejan de ser adolescentes. ¿Cómo sobrellevan esa sensación de potencia que significa saber más que el maestro o el padre? Está claro que no saben más, pero la realidad en la que nos movemos a diarios, les resulta mucho más amigable y empática a ellos que a sus mayores, la sensación por lo tanto no es antojada. ¿Podrán evitar la tentación de la soberbia, que es un impulso etáreo propio de la etapa adolescente? Mientras tanto, comienzan a ser la punta de lanza de una nueva realidad que ya está entre nosotros. Veamos algunos ejemplos:

  • Shawn Fanning, en 1999, con apenas 19 años, creó Napster, un programa para compartir archivos que de allí en más haría temblar a la industria discográfica.
  • Mark Zuckerberg creó Facebook en 2004, cuando también tenía 19 años; hoy, con 23, su creación se transformó en una de las redes sociales más importantes del mundo con más de 250 millones de usuarios; de ser un país, sería el quinto del mundo. Pregunta: ¿en la práctica no es un estado pannacional, con su comercio, su legislación y su propio contrato social de convivencia?, ¿no sería posible hacer una traducción política de ese país de usuarios?, ¿qué modelo social y político propone?
  • Larry Page y Sergey Brin, crearon Google en 1996, cuando tenían 23 años, hoy es la marca más valiosa del mundo, con un valor estimado 66.000 millones de dólares, superando a empresas emblemáticas como Microsoft, General Electric y Coca-Cola.

Esta tensión generacional -que no sólo se puede ver en el mundo anglosajón, Taringa, es un ejemplo propio, entre otros- no tiene antecedentes, no se trata de un proceso de superación dialéctica. Somos testigos de un agotamiento y un colapso de alcance planetario, frente al cual no alcanza con desconectar el módem o resistirse a usar celular. Para ser más claros: habitamos un tiempo en el que se están definiendo futuras cosmovisiones, la matriz conceptual y social sobre la que se organizarán la mayoría de las prácticas sociales futuras. Por supuesto, no faltan los que se resisten a los cambios. Algunos, con rigor decimonónico, condenan a los jóvenes como el producto de una tecnocracia que abolió el humanismo. Pero los tiempos que corren demandan una mirada menos rígida. Hace falta superar el diagnóstico y las condenas a la modernidad que terminan inexorablemente en el pesimismo. Ya no basta con decir que el amor y la modernidad se han vuelto líquidos o con estar predispuestos para la irrupción del acontecimiento que eventualmente reformule las condiciones políticas. Tal vez, lo que hace falta, es asumir que se está pensando de otro modo.

Fernando Peirone

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