Esta figura pertenece al blog Rizomática, el “Blog personal de opinión y reflexión sobre la Red-Mundo” de José López Ponce. El bloggero, utiliza la figura de “la nube” para representar el carácter rizomático de la organización que promueve el movimiento español 15-M. El “equívoco”  obviamente no es casual. La correspondencia que guarda la grafía de la raíz rizomática con “la nube”, no sólo es elocuente: es un modelo de funcionamiento que Ponce adopta para representar una dimensión social. El “modelo” contiene no sólo una intencionalidad política, contiene una estrategia. El movimiento 15M, dice Ponce, “desconcierta a la mayoría de los analistas y políticos. Les cuesta entender, no comprenden”. Esa es precisamente la estrategia: desorientar. Pero hay algo más: es la lógica de una nuevo concepto político.
El link al blog: http://www.rizomatica.net/el-movimiento-15m-un-modelo-rizomatico-de-organizacion/
F. P.

Esta figura pertenece al blog Rizomática, el “Blog personal de opinión y reflexión sobre la Red-Mundo” de José López Ponce. El bloggero, utiliza la figura de “la nube” para representar el carácter rizomático de la organización que promueve el movimiento español 15-M. El “equívoco”  obviamente no es casual. La correspondencia que guarda la grafía de la raíz rizomática con “la nube”, no sólo es elocuente: es un modelo de funcionamiento que Ponce adopta para representar una dimensión social. El “modelo” contiene no sólo una intencionalidad política, contiene una estrategia. El movimiento 15M, dice Ponce, “desconcierta a la mayoría de los analistas y políticos. Les cuesta entender, no comprenden”. Esa es precisamente la estrategia: desorientar. Pero hay algo más: es la lógica de una nuevo concepto político.

El link al blog: http://www.rizomatica.net/el-movimiento-15m-un-modelo-rizomatico-de-organizacion/

F. P.

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¿Qué es la Política 2.0?

Como hemos referido en algunos post anteriores, la nota que Página/12 le publicara a Gerardo Adrogué, cuyo título es Los malentendidos de la Política 2.0, nos llevó a reflexionar acerca del alcance de las nuevas tecnologías en política; más aún, fue una sana interpelación a algunas ideas y conceptos que venimos trabajando en este blog desde hace más de dos años, por lo cual nos sirvió para poner a prueba lo que pensamos. A continuación el texto completo de la nota que salió en Página/12 a modo de respuesta:

Sobre los malentendidos de la política 2.0

A casi dos años de haber ingresado en la segunda década del siglo XXI, podemos decir que brecha digital no es igual a brecha económica. Sostener la homologación de estos dos elementos de análisis es desconocer que la brecha digital es cada vez menos económica que mental. De allí que el manejo de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que en Argentina está entre los más altos de Iberoamérica no guarde una relación directa con la cantidad de hogares que tienen computadora e internet, sino con el nivel de acceso y manejo de cierto capital cultural. Es decir, si bien la conectividad puede servir para expresar cierto standard de vida, no es una variable de hierro para establecer niveles de inclusión. Lo mismo ocurre con la PC. Hoy, pensar el acceso a la PC como una variable de inclusión, es como haber supuesto en el boom de la industria liviana que la radio o la televisión iban a definir pertenencias de clase. La accesibilidad tiende a resolverse fácticamente, con celulares y netbooks cada vez más económicos. Mucho más cuando las políticas de Estado (nacionales, provinciales, incluso municipales) marchan hacia una inclusión digital que, lejos de estancarse, iguala las oportunidades de los diferentes sectores sociales.

Tomemos el ejemplo del celular. El celular, que era un artículo de lujo en los ‘90, ha dejado de ser excluyente para la inmensa mayoría; hoy sólo el 10 por ciento de la población mundial no usa celular. Pero hay un dato aún más significativo: los últimos 20 años conformaron un proceso de alfabetización digital que le permitió a un número todavía creciente de personas interactuar y producir contenidos. Pensémoslo en perspectiva: si hoy somos 2 mil millones de personas [inter]conectadas en el mundo, en menos de cinco años ese número lejos de estancarse habrá aumentado exponencialmente, incluyendo la producción y la interacción de gente que no provendrá precisamente de Europa, América del Norte o Japón, sino de China, India y Sudamérica. Podríamos decir entonces que mientras en “la lógica del capitalismo” las telefónicas y las fábricas de celulares aumentan su poderío económico, en la lógica social aumenta la capacidad de interacción e intervención de muchos con muchos, y por lo tanto una cierta autonomía como un renovado poder contracultural. Hace ya bastante tiempo, por ejemplo, que diferentes comunidades de pescadores del mundo han incorporado el SMS para consensuar cotizaciones que cuando atracan en los puertos les permiten negociaciones más ventajosas. Algo parecido ocurre con sectores populares de Perú que mediante SMS acceden a información fiable y necesaria para decidir sus compras frente a la rapacidad corporativa de los supermercados. ¿No son estos ejemplos la demostración de una fortaleza colectiva que se apoya en las TIC? ¿La incorporación de ese instrumental no tiene una dimensión política? ¿Eso que con descrédito suelen llamar Política 2.0 no abrió acaso el camino de la crítica global que hoy llevan adelante los “indignados” en el mundo entero? Si alguna conclusión podemos sacar es que las TIC, antes que un fenómeno tecnológico, demostraron ser plataformas de socialización y de construcción cooperativa de conocimiento. ¿Es disparatado pensar que esa cultura colaborativa pueda generar su propio dispositivo de poder como en su momento lo hizo el modelo ilustrado? Aunque intrépida, no es una pregunta inoportuna en el contexto de una crisis del capitalismo —y de los sistemas políticos— como la que atravesamos. Los medios de producción que en el capitalismo industrial se sostenían en el paradigma energético, en la actualidad han ingresado en una fase crítica bajo el paradigma del conocimiento. Esto, que algunos teóricos llaman “capitalismo cognitivo” está modificando las relaciones de fuerza de los actores que intervienen en el proceso de producción y está produciendo mutaciones históricas. Los trabajadores son cada vez menos piezas reemplazables de una cadena de producción, como lo fueron durante el taylorismo y el fordismo; lo cual ha puesto en marcha un proceso de reapropiación de los medios de producción y una revaloración de lo que Eduardo Rojas llama el “saber obrero”. No es lo mismo el tipo de oposición (física) que se le presentaba al capitalismo industrial, que el tipo de oposición (intelectual) que se le presenta al capitalismo actual. Antes los obreros se resistían a la explotación, ahora —sobre todo los jóvenes— se preservan de la alienación. Lo mismo ocurre en el campo de la política, con jóvenes que interpelan viejas prácticas y recusan las alternativas de “participación” que les ofrecen los partidos. Occupy Wall Street, el 15-M de España y la Primavera Arabe, rechazando toda filiación, jerarquía o liderazgo, forman parte de esta movida. Y aunque aún no logren componer una alternativa, porque en la actualidad tienen más poder desestabilizador que instituyente, manifiestan un descontento estructural que más temprano que tarde habrá de (re)presentar una alternativa efectiva.

Por todo esto, aun cuando la matriz moderna nos condicione la percepción, asistimos a la evidente irrupción de una nueva esfera pública y a un nuevo concepto de lo político. Medir esta mutación, como se suele hacer, por la efectividad revolucionaria de Facebook o por los seguidores de Obama en Twitter, es una simplificación, cuando no una descalificación, más cerca del prejuicio y el desconocimiento que de un censo de lo real, en el sentido que Hannah Arendt concebía a lo real, como la aparición y el registro del otro.

El link a la nota: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-180678-2011-11-07.html

F.P

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Excelente nota de Mariano Andrade de la agencia AFP sobre la construcción de un nuevo sujeto político que por estos días recorre Walla Street. Que alguien diga de Occupy Wall Street diga que son una organización autónoma, horizontal y que rechace toda  filiación, jerarquía o liderazgo, ¿no es acaso una  interpelacion a la política y en particular al concepto de lo político que desde Schmitt para acá guía, conduce y concibe las acciones políticas? Comparto la nota de Mariano que dice más que muchas palabras (el resaltado es mío. F.P.) Sin líderes visibles, la protesta de Wall Street se organiza y cobra forma
Por Mariano Andrade (AFP) – hace 6 días   
NUEVA YORK — Cuando empezaron hace más de dos semanas, los  manifestantes que querían ‘ocupar’ Wall Street no sabían muy bien qué  pasaría, aunque desde entonces han recibido donaciones por 35.000  dólares y poco a poco surge una organización, a pesar del rechazo a  cualquier tipo de liderazgo.
La convocatoria para acampar frente a  la Bolsa de Nueva York fue lanzada a través de internet por la  organización anticonsumista Adbusters -fundada en 1989 en Vancouver  (oeste de Canadá) y que publica la revista del mismo nombre- y grupos de  izquierda.
Sin embargo, el colectivo denominado ‘Occupy Wall  Street’ asegura tener vida autónoma y rechaza hoy en día toda filiación,  jerarquía o liderazgo.
“No estamos afiliados con Adbusters, Anónimos (otro grupo anarquista) ni ninguna otra organización”, proclama el sitio ‘www.occupywallst.org’,  la vidriera en la ‘web’ de la protesta contra el corporativismo y la  codicia del sector financiero estadounidense en Nueva York.
En  Liberty Plaza, el lugar donde los manifestantes acampan desde el pasado  17 de septiembre a 300 metros de Wall Street, la pregunta sobre quiénes  están a cargo de la protesta encuentra siempre la misma respuesta.
“No  hay jefe. Cada puesto se organiza por sí mismo”, dice por ejemplo  Brendan de pie junto al improvisado “Media Center” donde unos chicos  trabajan con sus ordenadores cargando material en el sitio ‘web’.
Victoria  Sobel, de 21 años y estudiante de arte en The Cooper Union -institución  situada en Manhattan- integra desde hace unos días el comité financiero  de ‘Occupy Wall Street’.
“Somos cinco, seis personas, más dos  auditores que van a sumarse”, explica a AFP esta enérgica chica al  referirse al grupo de personas ocupado de manejar las cuentas de los  manifestantes, mucho de ellos de tendencia anarquista.
“Al  principio teníamos una cuenta individual, de la persona que se ocupaba  de la comida, porque no sabíamos cuán grande iba a ser. Pero la gente es  muy generosa y si bien las donaciones eran sólo para comida, llegamos a  10.000 dólares y nos dimos cuenta que no podíamos seguir así”, cuenta.
El  flujo de donaciones y la necesidad de utilizarlas no sólo para comida  sino para otros insumos (frazadas, gas para los generadores), así como  el hecho de requerir una contabilidad transparente, forzó a los  manifestantes a tener que abrir una cuenta bancaria como organización  sin fines de lucro.
Pero dado la falta de estructura con la que  comenzaron, eso no fue tan sencillo y recién se logró en los últimos  días gracias a la ayuda de quienes preparan la ‘ocupación’ de  Washington, más experimentados, y otra organización sin fines de lucro,  relata Victoria sentada junto a una caja registradora y unos cuadernos y  carpetas donde anota los ingresos y gastos.
Al día de hoy, ‘Occupy Wall Street’ ha recibido donaciones por 35.000 dólares, de los cuales han gastado unos 8.000.
“Las  donaciones que han llegado a nosotros a través de los fondos generales  son de probablemente unos 35.000 dólares. Tenemos cerca de 27.000. No  hemos usado mucho”, señala.
Según el sistema aplicado por los  manifestantes hasta ahora, los diferentes grupos (cocina, seguridad,  limpieza, medios, etc) puede utilizar hasta 100 dólares sin tener que  pasar el filtro de la asamblea general. Todo gasto superior necesita la  aprobación de esa instancia.
En el puesto donde se reparte la  comida, Claire Lebowitz, una actriz de 28 años de Brooklyn explica que  “la major parte de los alimentos la trae la gente” y sólo se compra  “leche, azúcar” y algún otro insumo de primera necesidad.
En  efecto, las improvisadas mesas aparecen repletas de ensaladas, tortas,  arroz: “la gente compra cosas, viene y las dona. Toda la comida es  donada”, cuenta esta chica que se sumó a la protesta a mediados de la  semana pasada.
Como Bredan, Claire reitera casi en forma mecánica el leitmotiv de que “nadie está a cargo”.
De  su lado, y al ser consultada sobre la participación de Adbusters,  Victoria presenta su versión: “Tenemos su solidaridad, pero no están  aquí”, dice.
F.P.
Excelente nota de Mariano Andrade de la agencia AFP sobre la construcción de un nuevo sujeto político que por estos días recorre Walla Street. Que alguien diga de Occupy Wall Street diga que son una organización autónoma, horizontal y que rechace toda filiación, jerarquía o liderazgo, ¿no es acaso una interpelacion a la política y en particular al concepto de lo político que desde Schmitt para acá guía, conduce y concibe las acciones políticas? Comparto la nota de Mariano que dice más que muchas palabras (el resaltado es mío. F.P.)


Sin líderes visibles, la protesta de Wall Street se organiza y cobra forma

NUEVA YORK — Cuando empezaron hace más de dos semanas, los manifestantes que querían ‘ocupar’ Wall Street no sabían muy bien qué pasaría, aunque desde entonces han recibido donaciones por 35.000 dólares y poco a poco surge una organización, a pesar del rechazo a cualquier tipo de liderazgo.

La convocatoria para acampar frente a la Bolsa de Nueva York fue lanzada a través de internet por la organización anticonsumista Adbusters -fundada en 1989 en Vancouver (oeste de Canadá) y que publica la revista del mismo nombre- y grupos de izquierda.

Sin embargo, el colectivo denominado ‘Occupy Wall Street’ asegura tener vida autónoma y rechaza hoy en día toda filiación, jerarquía o liderazgo.

No estamos afiliados con Adbusters, Anónimos (otro grupo anarquista) ni ninguna otra organización”, proclama el sitio ‘www.occupywallst.org’, la vidriera en la ‘web’ de la protesta contra el corporativismo y la codicia del sector financiero estadounidense en Nueva York.

En Liberty Plaza, el lugar donde los manifestantes acampan desde el pasado 17 de septiembre a 300 metros de Wall Street, la pregunta sobre quiénes están a cargo de la protesta encuentra siempre la misma respuesta.

“No hay jefe. Cada puesto se organiza por sí mismo”, dice por ejemplo Brendan de pie junto al improvisado “Media Center” donde unos chicos trabajan con sus ordenadores cargando material en el sitio ‘web’.

Victoria Sobel, de 21 años y estudiante de arte en The Cooper Union -institución situada en Manhattan- integra desde hace unos días el comité financiero de ‘Occupy Wall Street’.

“Somos cinco, seis personas, más dos auditores que van a sumarse”, explica a AFP esta enérgica chica al referirse al grupo de personas ocupado de manejar las cuentas de los manifestantes, mucho de ellos de tendencia anarquista.

“Al principio teníamos una cuenta individual, de la persona que se ocupaba de la comida, porque no sabíamos cuán grande iba a ser. Pero la gente es muy generosa y si bien las donaciones eran sólo para comida, llegamos a 10.000 dólares y nos dimos cuenta que no podíamos seguir así”, cuenta.

El flujo de donaciones y la necesidad de utilizarlas no sólo para comida sino para otros insumos (frazadas, gas para los generadores), así como el hecho de requerir una contabilidad transparente, forzó a los manifestantes a tener que abrir una cuenta bancaria como organización sin fines de lucro.

Pero dado la falta de estructura con la que comenzaron, eso no fue tan sencillo y recién se logró en los últimos días gracias a la ayuda de quienes preparan la ‘ocupación’ de Washington, más experimentados, y otra organización sin fines de lucro, relata Victoria sentada junto a una caja registradora y unos cuadernos y carpetas donde anota los ingresos y gastos.

Al día de hoy, ‘Occupy Wall Street’ ha recibido donaciones por 35.000 dólares, de los cuales han gastado unos 8.000.

“Las donaciones que han llegado a nosotros a través de los fondos generales son de probablemente unos 35.000 dólares. Tenemos cerca de 27.000. No hemos usado mucho”, señala.

Según el sistema aplicado por los manifestantes hasta ahora, los diferentes grupos (cocina, seguridad, limpieza, medios, etc) puede utilizar hasta 100 dólares sin tener que pasar el filtro de la asamblea general. Todo gasto superior necesita la aprobación de esa instancia.

En el puesto donde se reparte la comida, Claire Lebowitz, una actriz de 28 años de Brooklyn explica que “la major parte de los alimentos la trae la gente” y sólo se compra “leche, azúcar” y algún otro insumo de primera necesidad.

En efecto, las improvisadas mesas aparecen repletas de ensaladas, tortas, arroz: “la gente compra cosas, viene y las dona. Toda la comida es donada”, cuenta esta chica que se sumó a la protesta a mediados de la semana pasada.

Como Bredan, Claire reitera casi en forma mecánica el leitmotiv de que “nadie está a cargo”.

De su lado, y al ser consultada sobre la participación de Adbusters, Victoria presenta su versión: “Tenemos su solidaridad, pero no están aquí”, dice.

F.P.

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